domingo, 8 de marzo de 2015

ARTE DEL CARIBE COLOMBIANO



EN BUSCA DE LA HONRA PERDIDA

Muy sospechoso que ante la crisis del Arte del Caribe colombiano registrada y comentada por el periódico El Heraldo de Barranquilla a causa de la goleada al Arco de la feria de Madrid, hayan sido las transacciones artístico-económico-feriales las que exhiban sin pudor el trofeo del honor perdido y activen la conciencia de aquellos que nunca estuvieron cuando el arte regional del Caribe los necesitaba y aún no había extraviado su nombre. Luego del publicitado episodio financiero hice circular en las diferentes redes sociales un comunicado dirigido a artistas, instituciones y gestores del Caribe reaccionando ante lo que ya no solo era la infinita repetición del cuento del gallo capón sino la historia de un fracaso anunciado. Días después recibí una invitación del periódico barranquillero para seguir vía streaming la tertulia que este medio había organizado para debatir lo sucedido con el Arte del Caribe en los círculos feriales del coleccionismo global, un acontecimiento que favorecía la confianza inversionista y el centralismo del país que con júbilo y euros anunciaba que el arte del Caribe colombiano ya no existía. Aunque muchos sabemos que la participación en ferias no es un certificado de buena conducta creativa para el artista, ni una condición sine qua non para su reconocimiento, sigue siendo muy grave la manera como se trafica con nuestra identidad caribe no sólo en los espectáculos comerciales, sino en el concierto cultural del país. Bienales, Salones regionales y nacionales, proyectos curatoriales, colecciones públicas y privadas, son organizados desde la visión centro-periferia y no cuentan con los genuinos representantes de nuestra región. En pocas palabras, no son todos los que están, ni están todos los que son. Y es aquí en donde arde la herida porque a diferencia de otras regiones, nuestras instituciones culturales, en una clara muestra de pereza administrativa, han sido incapaces de implementar unas políticas culturales que convoquen a los artistas de la región, ocasionando una diáspora producto de la invisibilización y el desconocimiento de pensadores y artistas del Caribe colombiano. El asunto no es fácil y al toro hay que cogerlo por los cachos que es por donde mas le duele: porque de la misma forma en que somos la primera región productora de cultura en el país, lo único que estamos demostrando es que a pesar de todos nuestros encantos, somos incapaces de revelarnos a nosotros mismos. La hoja de ruta continúa a la espera y aunque a esta burbuja coleccionista llamada ferias de arte, le abono el haber puesto sobre la mesa algunas verdades ocultas, me inquieta que las alarmas se hayan prendido no por causa de la honra extraviada, sino por culpa del billete perdido.


Muriel Angulo
8 de Marzo de 2015
Publicado en Esfera Pública
http://esferapublica.org/nfblog/circulacion-y-mercado-los-problemas-del-arte-en-la-region-caribe/#comment-37203