jueves, 26 de octubre de 2017




SOBRE MI OBRA


“Si alguna vez me preguntaran hacia donde apunta mi fe, diría que hacia la contradicción y la impureza; diría que es permitido, saludable, que tiene sentido creer que el arte puede servir para conocernos, reconocernos y pensarnos de otra manera. Tal vez la respuesta no esté en la representación misma, sino en su transformación, en ese texto que flota reciclando la conciencia; porque el arte se abre, se rehace y se cuestiona de manera perpetua.”

“Sólo en su devenir el arte cumple su función poética de conocer, comprender, presentar, explicar y devolvernos el mundo. Un arte impuro, contaminado por el amor, el humor y el dolor, por lo sagrado y lo profano, que nos devuelva las herramientas del conocimiento y del pensamiento, de la contradicción y del azar, un espacio vital para conocernos y reconocernos”.

 “La búsqueda de un imaginario vital, que se construya a sí mismo, en donde símbolos del pasado y del presente conviven con una imaginería propia, es la esencia de mi pintura. El color y la composición son solamente formas que toma el pensamiento para darle rienda suelta a las imágenes que habitan mi memoria. Por eso mi obra se fragmenta, en un intento por validar cada paso como fundamento del arte y de la vida.”

“Ser mujer, latinoamericana y artista, es tener más preguntas que respuestas. La memoria, materia viva que se proyecta del pasado hacia el futuro, nos conduce hacia la búsqueda de un imaginario en experimentación constante, al lado de representaciones hegemónicas que inciden en nuestra forma de desear. Alrededor de esta idea giran las preguntas de mi obra, y digo preguntas porque ser latinoamericana es jugar con fichas marcadas con el agravante de no saberlo. Desde mi primera exposición en 1986, titulada “El hombre de la corbata” la imagen ha sido un pretexto para re-conocer y re-conocerme. Creo firmemente que todo lo que se incluye y excluye en un imagen determina las relaciones que establecemos con ella. Y el Arte es la historia de esas representaciones. Por esa razón la obra debe ser un laboratorio obligado, que nos brinde la posibilidad de revisar las costumbres enraizadas y los esquemas de pensamiento fijo. En la búsqueda de ese imaginario he reflexionado sobre el mito, el rito y el fetiche, a partir de imágenes tomadas de mi historia personal, de la cultura popular y de la historia del arte.

Resignificar la realidad ha sido una constante en mi trabajo. Siento una imperiosa necesidad de reconstruirme, elaborando procesos en donde lo aleatorio y lo reflexivo, lo popular, lo personal y lo colectivo forman parte de un mismo proyecto. Me muevo en el terreno de lo contradictorio, porque dentro de esa ruptura encuentro la medida exacta de la representación. A partir de la apropiación de imágenes y símbolos de diversa índole y naturaleza, intento reconstruir un imaginario acorde a planteamientos y búsquedas personales que conecte mi obra con el pulso del tiempo. El color, cada vez más protagonista, cumple una función precisa en mi trabajo: desvestir, amenazar, seducir, transmitir. Los materiales y soportes escogidos tienen como propósito explorar su propio lenguaje, esa doctrina implícita en cada uno de ellos, que finalmente aprovecho como liturgia para comunicarme.”

Septiembre 2000


 “Mi obra es un comentario autobiográfico de la vida. Armo mi imaginario a partir de mi memoria pasada y reciente, en un intento de explicar el mundo a través de mi misma. Me interesan las representaciones elementales y los símbolos cargados de sentido local y universal. Me interesa el ser humano. Es la materia prima y el sentido de mi obra.” *

Septiembre 2002


TEXTOS

“La búsqueda de un imaginario vital, que se construya a sí mismo, en donde símbolos del pasado y del presente conviven con una imaginería propia, es la esencia de mi pintura. El color y la composición son solamente formas que toma el pensamiento para darle rienda suelta a las imágenes que habitan mi memoria. Por eso mi obra se fragmenta, en un intento por validar cada paso como fundamento del arte y de la vida”.

OBRAS

1985-1987

EL HOMBRE DE LA CORBATA


En esta primera serie parto de la fotografía como documento. La interpretación de la imagen a través de un dibujo expresionista, nervioso y fuerte y la limitación en el uso de los materiales, el uso del lápiz negro y algunas veces sepia sobre papel blanco, fueron la traducción plástica y conceptual del personaje. Con esta serie doy inicio a la repetición como sistema conceptual y plástico, que con el tiempo será una constante en mi obra.

1988-1990
DIBUJOS NEGROS

El dibujo se convierte con el tiempo, en un arma eficaz para formalizar mi pensamiento. La fotografía que había sido el apoyo en trabajos anteriores, da paso a sensaciones intimistas y el trazo se va tornando cada vez más abstracto, expresionista, oscuro, psicológico. En esta serie y por primera vez, parto de una realidad subjetiva para desarrollar mi trabajo. Como una necesidad conceptual aparece el color rojo enfatizando el color negro sobre el papel blanco. Esta etapa experimental, la considero un momento de transición y búsqueda.

1989-1990
DIARIO
En 1989,  me encuentro con el libro “Secuestrado” de Robert Louis Stevenson, Después de leer algunos de sus textos, decidí “desescribir” sus páginas. De manera muy aleatoria, utilicé imágenes de diversas fuentes que, a manera de collage formaban un universo plástico y literario que iba de la imagen a la palabra en un intento surrealista de alterar su contenido. De esa manera daba continuación a un sistema de pensamiento que se había iniciado con “El Hombre de la Corbata” y que mas tarde sería el comportamiento plástico que identificaría mi obra. Fue un proceso autobiográfico que desarrollé durante un año.

1990
OBJETOS
A partir de 1990 empiezo a construir una serie de ensamblajes en donde las preguntas sobre la infancia, el sexo y la religión son el leit motiv de la obra. A partir de diversos materiales como la madera, el espejo, las telas, el hilo etc. comienzo a darle forma a un imaginario que indaga sobre la memoria femenina.
En este año incursiono en la pintura al óleo en gran formato. Algunas de esas obras incluyen objetos pegados.

1991-1993
MAÑANA SERÁ OTRO DÍA
Entre 1991 y 1992 trabajo en la serie “Mañana será otro día”. Retomando la idea de diario, es mi vida personal y cotidiana la que da forma al contenido de la obra. El lenguaje se torna más expresionista y  el color hace parte esencial de la serie.
Durante el año 1993 el concepto de diario se consolida. Dentro de un marco autobiográfico trabajo  obras de pequeño, mediano y gran formato en donde el paisaje real y el paisaje ìntimo son la gran excusa. Aparece en la obra un personaje-signo que lleva mi nombre confirmando el carácter autobiográfico de mi trabajo.

1995
ASERRÍN ASERRÁN
En esta etapa de mi trabajo, se reafirman los conceptos de tiempo y memoria. Retomando algunas imágenes de las cartillas escolares como la rosa, la muñeca y el árbol entre otras y reinterpretando la figura de la niña del aro de la obra “Misterio y melancolía de una calle” de De Chirico, convertida en mi alter ego dentro de la obra, me doy a la tarea de reconstruir mi memoria, estableciendo un diálogo entre diferentes realidades. La paleta gira hacia el azul haciéndose más precisa y menos expresionista.

1995
YO TENGO
Esta obra fragmentada en pequeños lienzos, gira en torno a la memoria infantil. La frase “Yo Tengo” habla de aquel imaginario que se establece en medio del tiempo y la memoria.

1995-1998
MARÍA
Después de trabajar con diferentes íconos de las cartillas escolares, decido  utilizar  la imagen de la rosa como leit motiv de esta serie. Valiéndome de la repetición como propuesta conceptual y plástica, trabajo la imagen durante dos años en idéntico formato. Mi propuesta iba dirigida a la fetichización de lo femenino, a la sin razòn de lo belllo. La obra se exhibe en 1998.
La memoria  y el tiempo siguen siendo el motivo principal de mi trabajo.
“María” es una aproximación a la mujer objeto, sacralizada y beatificada a través de su nombre.
Texto para la tarjeta de invitación a la Exposición :

Bienaventuranzas
Mi horóscopo dice que será un buen año. Habrá cinco eclipses, tres de sol y dos de luna. Podré escuchar el mar en febrero y cambiar de lugar los afiches de mi cuarto. Al sofá tendré que guardarle otra esquina para que mire diferente. Compraré cortinas y me dirás palabras nuevas……como si nuestra mente fuera una rockola funcionando con moneditas baratas: igual a querer mucho y ser correspondido….




1998
TU AMOR ES MÁS DAÑINO QUE TU AUSENCIA
Con este título reuní, entre los años 1995 y 1998, una serie de imágenes y objetos en torno a la memoria colombiana. Con ellos participé en el Salón Nacional de Artistas de 1997 que se realizó en la vieja y abandonada Estación de la Sabana de la ciudad de Bogotá.

Una de las técnicas utilizadas fue el collage, en donde utilicé la presentación de las imágenes religiosas populares, reemplazándolas por nuestro imaginario histórico, político y social para reafirmar de esa manera nuestra amnesia.

Algunos objetos fueron trabajados con el concepto de vacío, de los que nada puede decirse porque no existen. Las coronas, son parte del imaginario religioso de un país que se conduele pero que ve su desgracia como parte de su destino. El libro es aquello que queda después de todo: el dolor, el recuerdo, la impotencia.

El amuleto es el paradigma de la fe ciega, la irracionalidad, la poca reflexión acerca de nuestros problemas, casi lo único que tenemos a mano.

TU AMOR ES MAS DAÑINO QUE TU AUSENCIA

En memoria de Raúl Gómez Jattin


A manera de ritual y en un intento por rescatar aquello que la historia oficial nos ha ocultado, encontré que el baño, bello como lugar impúdico, prohibido y profano, era el espacio ideal para albergar y despertar conciencias. Decidí entonces fijar imágenes, poemas y frases a sus paredes que obligaran a todos los que allí entraban a intimidar con ellas. Era el mismo ejercicio que hacía en los baños del colegio obligada por la peligrosa pacatería de nuestros profesores.

Fijé entonces simbólica y estrategicamente en el inhodoro ( sanitario, excusado, taza, retrete ) las imágenes de Adán y Eva  y recurriendo a nuestro imaginario poético, político, religioso, social e histótico intenté acercarme a nuestra memoria.

La imagen post-morten de José Asunción Silva convertida en fetiche y repetida varias veces, dejó latente nuestra morbosa relación con la muerte como generadora de vida. María Cano y Camilo Torres (el cura) en un altar muy cercano al cielo me recordaron a pesar de muchos, su vigencia en una sociedad que masifica ídolos para imprimir camisetas.La idolatría, el Sagrado Corazón, la virgen, las figuras de lotería a las que debemos el temprano cuestionamiento del deseo, en una suerte de ruleta rusa del conocimiento. El amor, la pasión y la muerte de José Asunción Silva y Raúl Gómez Jattin dieron testimonio y aumentaron con su presencia-ausencia nuestro mayor patrimonio: la amnesia.

La Estación de La Sabana, es un no lugar en donde la memoria transita en el olvido. Mi propuesta es la toma de alguno de sus baños, no para rescatar el pasado en su nostalgia, sino para cuestionarlo.

La instalación contará con una pista de audio contínua del bolero que acompaña el video informativo.

Muriel Angulo 1997



1998
DECLARACIÓN DE AMOR

Cansada de mi aburrida condición posmoderna, he decidido que:
Mañana sentido sueño calor amor María conciencia boca árbol cine amigo lana madera vida mirra noche remember fuego brisa Raúl piel agua música músico seda risa amor nacer cosecha corazón día verde textura profano pagano alquimia mar pulso María María María menguante llena parir preñar deseo libre ardiente dulce carta Asunción bolero caracol voz lengua yares tentación tibio rojo siete sentido agua viento brisa rostro rastro vino rito amor mujer sortija sortilegio hombre amor Itaca tejido eclipse ventana púber salitre beso amor deseo camino sueño mamá papá risa mirada timón madera seda lluvia lana leche danza pregunta húmedo caricia caracucha crepúsculo columpio sol pequeño caricia tambor mapa ofrenda fruto campana tesoro mujer espejo casa láctea ojos boca ola nombre hombre orgasmo semilla sueño fruto letra cometa patio pespunte botón ovillo cine cuarto hilo esdrújula beso arena tamarindo cuaderno sábana boca cama rock cascabel alegría anís mar azul blues mayo tierra beso pies zapote carbón sal suspiro volar crecer amor amar confite azúcar olvido maduro germinar salvaje cuarto cama Rimbaud naraja pasión terciopelo vestido bicicleta amor Camilo corona velo vela nuezmoscada sudor bicicleta Carlitos víspera tú yesterday barquito pecado gardenia amarillo clandestino piel impúdico prohibido ateo y profano, son las palabras que más me gustan, y no estoy dispuesta. A pesar del arte, a renunciar a ellas. A esto se debe la toma de este baño.

Texto para Catálogo de las obras del Salón Nacional de Artistas, 1998.

2003
FETICHES
IN VITRO

“mis pinceles.....obra íntima....trabajo con objetos fetichistas que tienen un potencial mágico.....vara mágica....son objetos mediadores para concebir la obra....pinto y luego los inmortalizo.....el contacto con el deseo me da la posibilidad de vida....al quitar el pelo del pincel se vuelve una herramienta ...un arma...son objetos que tienen una carga de luto.....el fetiche es un objeto que está animado para que produzca un poder sobre una realidad......yo no los elaboro sino cuando necesito hacerlo......”

2001-2003
LENGUA MATERNA (Autorretratos)
En este trabajo el tema de la identidad surge a partir del autorretrato. La serie propone una mirada al cuerpo femenino a través del lenguaje del color y de la imaginería que he utilizado en diferentes momentos de mi obra.

.2003

LENGUA MATERNA

“Ser mujer, latinoamericana y artista significa tener más preguntas que respuestas. Nuestro imaginario, recreación simbólica de mitos, dogmas y leyendas, abonó nuestra memoria a la vez que esterilizaba nuestro deseo. Por el aprendimos a escondernos de nosotras mismas, a despistar nuestros sueños y a imponernos un trabajo manual de armar y desarmar un rompecabezas cuyas piezas nunca se juntaban. En este proceso de búsqueda y reconstrucción de mi misma he dibujado, pintado y ensamblado toda suerte de imágenes de mi arsenal materno, entre ellas la representación idealizada de la rosa de las planas escolares y los libros infantiles de lectura, apropiación que con el tiempo fue convirtiéndose  en el leit motiv de esta etapa de mi obra. De esta manera  y a través del arte, he intentado reinventarme, curarme y salirle al paso-por fin- a la memoria.”

2003
LENGUA MATERNA (2)

La serie “Lengua Materna” cuyo leit motiv es la rosa, constituye junto con el autorretrato a través del cuerpo, la etapa actual de mi trabajo. La imagen de la rosa, tomada de mis cartillas escolares, fue dentro de mi aprendizaje la primera
representación de lo femenino. Con el tiempo, este ícono se apropió de todos los espacios de mi obra sumándose a mi imaginario como el mejor pretexto para conocer y reconocerme. En la búsqueda de un lenguaje femenino y a partir del dibujo, la pintura y el ensamblaje de objetos, he reflexionado sobre el mito, el rito y el fetiche. De esta manera y partiendo de mi historia personal he insistido en la búsqueda de un alfabeto universal que se defina así mismo dentro del gran imaginario del inconsciente colectivo.

Muriel Angulo abril, 2003



2000-2005

LA ROSA PERFECTA

A manera de diario y utilizando la repetición como concepto, trabajo durante varios años el ícono de la rosa de las planas escolares. La imagen se convierte en un monòlogo sordo que recuerda el castigo como recurso en el aprendizaje de lo femenino. 






PURIFICACIONES






Realización
Muriel Angulo y Adriana Mejía
1´45´´
2004


En Colombia existen grandes poblaciones negras, mulatas, indígenas y mestizas. Sus culturas enriquecen nuestro imaginario y en ellas se funda, indiscutiblemente, nuestra identidad. Sin embargo, es el blanco, la religión Católica y las costumbres occidentales las que definen el rumbo del país. Si hacemos justa memoria, la Conquista de América fue pensada como una gran cruzada en donde España y la Iglesia Católica consolidaron su alianza. A la “pureza de la fe” que la España católica había decretado para justificar la expulsión de sus territorios a musulmanes y judíos, se sumaba “la pureza de la sangre”. De esta manera se reducían al oscurantismo las creencias religiosas de los indígenas y de paso se condenaba su origen, el color de sus ancestros y su manera de recrear el mundo. A partir de ese momento, los nativos, subyugados por la imagen del Dios blanco, diezmaron sus fuerzas y contaminaron su prole. Las devociones ajenas sepultaron sus creencias a cambio de un paraíso de humillaciones. A la llegada de los esclavos africanos, la población indígena había sido reducida, catequizada y desterrada, los negros sometidos fueron igualmente asediados por el hambre, las enfermedades y los castigos propinados en nombre del evangelio y la pureza: comenzaba la cristiana hegemonía de los blancos. Crecimos aborreciendo nuestro origen y espantando nuestra imagen del espejo. Como un mal agüero, el orden establecido esquilmó nuestras conciencias, penetró en nuestras costumbres y en consecuencia seguimos ejerciendo como corregidores, encomenderos, curas y hacendados de la peor calaña, sin modificar nuestro comportamiento. Esta violencia escolástica, blanca y occidental se transformó en hambre, sed y muerte. Al paso del tiempo, la discriminación y la intolerancia se ejercieron desde todas las esquinas del poder y en su intento por blanquear la sociedad, construimos una identidad fragmentada, sin sueños ni proyectos comunes, en donde el Otro, el indio, el negro, el mulato, el mestizo, es  sometido y humillado por impuro, diferente, descastado. Por su color se le confina a la periferia y a la ignorancia, se le destierra, se esclaviza, se extermina. Ahora, todo está consumado. La sucesión de guerras continúa y nuestra ceguera se ha convertido en devastación y muerte. Como en un festín fúnebre, las imágenes del terror se suceden, se enquistan, se repiten y se reproducen. El destierro y el exterminio son las nuevas formas de colonización y subordinación de las comunidades ancestrales y pensar al Otro se transforma en la única alternativa para pensarnos a nosotros mismos. 

Muriel Angulo
2004