lunes, 16 de noviembre de 2020

LA EXPULSIÓN DEL PARAÍSO

                        De la serie "Tendrás que matarme para vencerme" 2017


Cartagena, la Heroica, la siempre rebelde, la histórica mayor, hoy no es más que el resultado de la usura, la rapiña, la mafia, la decadencia, el lagarteo y el fracaso del estado colombiano. El "Fracaso de la nación", lo llamó con lúcidez el historiador cartagenero Alfonso Múnera, en la obra que lleva su mismo nombre. A Cartagena la saben patrimonial, bella e indefensa, por eso la violentan en todos sus rincones, es miel para el capital. Los buitres la rondan. La despojan, la saquean, son aves de carroña. Su oficio es el despojo, la expulsión del paraíso. ¿En dónde están ahora? ¿En dónde está esa clase dirigente, petulante y pretenciosa que se jacta de llevar el "desarrollo y la prosperidad" a la ciudad, que invade tierras para llevantar palacetes mientras destierra a sus dueños ancestrales para que malvivan y mueran de hambre, desempleo, violencia y subdesarrollo lejos de sus miradas financieras? ¿En donde están aquellos que tanto alardean de sus encantos ahora que la Heroica nada en sus aguas y el Mar Caribe viene por lo suyo gracias a la codicia de propios y ajenos por poseerla, desflorarla y someterla? Que tire la primera piedra el gobierno central colombiano que desde la colonia ha sido el más traicionero de sus amantes, el mismo que ha sabido apuñalearla una y otra vez por la espalda gracias a la canalla complicidad de algunos indignos cartageneros que han vendido sus tesoros a la mafia del capital. ¿En dónde están? ¡Ahora no vengan com promesas ni lloriqueos! ¡Ni pa´l putas vamos a creerles! ¡Que se larguen! ¡Reinen malditos, pero en otra parte! ¡Lárguense de nuestra tierra! Porque aquí solo han traído lastre, exclusión, miseria, hambre, humillación, ignorancia y barriles de oro para las mafias que beben de nuestro patrimonio. ¡No vuelvan! Porque aquí estamos los cartageneros orgullosos de nuestra herencia Caribe, Zenú, Bantú, Congo, Carabalí, Angola y toda la rebeldía guerrera encarnada en el cacique Karex, en nuestro rey Benkos Biohó, en Pedro Romero el lancero mayor de nuestra Independencia y en tantos otros que a diario luchan por el muntu de sus ancestros. Porque ese es el verdadero sentido de las Fiestas de la Independencia que desde 1811, hace 209 años celebramos cada 11 de noviembre: Bailar para gozar, para ser, para rebelarnos, exigir y resistir. 


Publíquese, comuníquese y cúmplase.

Muriel Angulo

16 Noviembre 2020.